Pr_Invento-ColorMérida Yuc./Agencias

El invento yucateco enfocado a la salud pública es resultado de una aventura de emprendimiento, gestión y exploración que inició hace tres años José Norberto Ojeda Pech; delegado de Nea Industrias Ambientales.

El mismo Ojeda Pech, creó y patentó un producto que llamó Abatim, se trata de un depósito y dosificador de la sustancia conocida comercialmente como abate (temefos), que es un larvicida.

Fue en noviembre 2013, durante la Feria Internacional de La Habana, cuando autoridades cubanas del Ministerio de Salud Pública le entregaron los resultados de los estudios que certificaban la efectividad de su dispositivo, tras un año de pruebas, viajes y trámites.

Abatim está diseñado para su colocación en tinacos de uso doméstico, de aproximadamente 700 mililitros de capacidad. Además, es capaz de dispersar la cantidad estrictamente necesaria y pertinente del producto (unos 50 gramos) en el agua en un periodo de tres meses, logrando ahorros de hasta 40 por ciento de la sustancia.

El innovador artefacto se ha ido abriendo camino en la isla, lo que contribuirá a disminuir la propagación de enfermedades virales como el dengue y chikungunya, transmitidas por el mosco de la especie Aedes aegypti.

El primer lote del dosificador Abatim se embarcó el pasado martes con destino final a la provincia de Artemisa, cercana a La Habana, una de las zonas más afectadas por enfermedades de transmisión vectorial.

La invención yucateca cuenta con patentes nacional e internacional ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial y con registro tanto en Cuba como en México, donde ya se está comercializando.