Política y Derecho

Canadá

Viernes 5 agosto 2016, 9:57:09 am

Alberto Schettino

En días pasados el presidente Enrique Peña Nieto realizó una visita de Estado a Canadá, donde además de concretar 14 acuerdos de intercambio y cooperación en distintas materias, sin duda lo que más destaca es la eliminación del requisito de la visa para los mexicanos que viajen a ese país.

Canadá es una de las mejores relaciones internacionales que tiene México, con un comercio bilateral de 26 mil millones de dólares canadienses; México es el tercer socio comercial de Canadá y a su vez, Canadá es el tercer socio comercial de México; actualmente operan en México más de 3 mil 500 empresas canadienses y además se han anunciado nuevas inversiones en nuestro país por más de 2 mil 300 millones de dólares.

Pero también quizá es una de las relaciones más desaprovechadas, tal vez precisamente porque tenemos a Estados Unidos en medio.

Porque con Canadá tenemos hasta tratados para trabajar allá, o sea de manera legal, sin sufrir las humillaciones y vejaciones que cometen los gringos con los nuestros, aunque desde luego hasta un cierto número de personas, pero que es muy poco conocido.

Ya no se diga en el ámbito académico y estudiantil y en los distintos ramos del comercio, servicios y de la industria en general. Además de que es muy apreciado el trabajo de los mexicanos y valorada su cultura. Muchas familias mexico-canadienses se han formado ya.

Y es que era muy fácil llegar a Canadá, administrativamente hablando. Hasta el dólar canadiense solía ser mucho más barato que el dólar estadounidense; ahora sigue siendo másbarato aunque ya no tanto, ronda los $14.50.

Y precisamente por lo fácil, cómodo y poco notorio que era llegar a Canadá, es que empezó el problema por el que el gobierno conservador canadiense de Stephen Harper (anterior al actual) decidió imponernos el requisito de la visa.

Al desatarse esa guerra a lo loco que decidió iniciar Felipe Calderón contra el narcotráfico, muchos pillos de 7 suelas escogieron Canadá como un exilio de oro y al verse alcanzados por los trámites de la justicia mexicana, optaban por declararse “perseguidos políticos” y solicitar asilo al gobierno canadiense.

Y así de la noche a la mañana el número de peticionarios de asilo en 2009 se elevó de 8 mil a 321 mil, entre pillos, “chairos” que ven moros con tranchete por todos lados y quizás también hasta auténticos perseguidos.

El más recordado es el controvertido dirigente sindical minero Napoleón Gómez Urrutia “Napito”, pero por las cifras reveladas por el propio gobierno canadiense, parece que hubo muchos, muchos más.

Así que se decidieron por imponernos ese trámite tan engorroso como lo es el de la visa para entrar a su país, al estilo del trámite que hay que hacer para entrar a Estados Unidos.

Todo esto ha cambiado con los nuevos gobiernos, tanto de México con Enrique Peña Nieto como de Canadá con el Liberal Justin Trudeau; quienes decidieron relanzar “una relación renovada entre Canadá y México, dos países que encaran unidos el futuro y se fortalecen trabajando juntos, como aliados, pero de manera muy especial, como amigos; por una América del Norte más fuerte y próspera.”

Así que a partir de este próximo 1 de diciembre de 2016, los mexicanos podremos volver a entrar sin visa a Canadá, aunque claro, se tomarán algunas previsiones para que no vuelva a ocurrir lo que en 2009.

Es decir, la condición para mantener esta situación es que el número de solicitantes de refugio no alcance los 3,500 por año; así como también, para los viajeros considerados “de bajo riesgo” que tengan una visa vigente de Estados Unidos o una visa canadiense por 10 años, serían elegibles para entrar a Canadá tramitando únicamente la autorización electrónica de viaje.

Se entienden estas precauciones para garantizar el paso al ciudadano de bien y restringírselo al pillo que busque abusar de la buena fe de nuestros socios y vecinos para evadir a la justicia o para hacer fechorías por allá; para prevenir situaciones como la de Europa, que al abrirle el paso al refugiado que realmente viene huyendo de la guerra y la persecución, quien sabe cuántos verdaderos terroristas hayan pasado por ahí.

Entre los 14 acuerdos firmados por el presidente Peña Nieto con Canadá, me llama poderosamente la atención el Memorándum de Entendimiento entre la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de México y el Departamento de Asuntos Indígenas de Canadá.

En Canadá los indígenas tienen una condición privilegiada, diametralmente opuesta a la que tienen los nuestros acá. Son económicamente autosuficientes y no viven en las condiciones de miseria, ignorancia, atraso, marginación y dependencia casi absoluta de la asistencia pública y de la caridad.

Ojalá aprendamos mucho del caso canadiense y sigamos su exitoso ejemplo y nos pongamos a organizar a nuestros indígenas para su autosuficiencia y desarrollo económico, que los saque de la postración en que hoy se encuentran, por sus propios medios, no por caridad ni por dádivas.

Estoy hablando de los indígenas de hoy, en el siglo XXI; no de esas visiones trasnochadas que casi quisieran que volviéramos a andar todos con taparrabos. El arte y los productos de nuestros pueblos indígenas son muy apreciados en todo el mundo y qué mejor que ellos mismos disfruten de la riqueza que ello produzca, para que luego no nos aparezcan por ahí vivales de otras partes del mundo que ya patentaron como “suyos” algunas artesanías indígenas mexicanas.

Por lo demás, enhorabuena por el relanzamiento de la relación de México con Canadá; que no la desperdiciemos esta vez, que la aprovechemos cabalmente.