Política y Derecho

Los hombres del presidente

Lunes 12 septiembre 2016, 8:25:28 am

ALBERTO SCHETTINO

No salía yo del pasmo ante la increíble noticia de que Donald Trump venía a México, cuando me pasmé todavía más al enterarme de que el artífice de la “brillante” idea “grandota” era el hoy defenestrado secretario de hacienda Luis Videgaray.

Me puse a pensar en lo que le dicen sus hombres de confianza a quienes ejercen el poder público.

Que le habría dicho el licenciado Echeverría al licenciado Díaz Ordaz los últimos días de septiembre y empezando octubre de 1968 para tomar las decisiones que tomó. Poco más de 1 año después, Luis Echeverría fue candidato a la Presidencia de la República; decisión de la que, dicen los que saben, se arrepintió Díaz Ordaz hasta el último de sus días.

Cuentan también que en 1981, en vísperas de la selección del candidato presidencial, disputaban esa oportunidad el ingeniero Jorge Díaz Serrano, director de PEMEX cuando el boom petrolero y el licenciado José Andrés de Oteyza, entonces Secretario de Patrimonio Nacional, secretaría cuyas facultades se han diluido entre diversas de las actuales secretarías de estado, pero que muchas de ellas permanecen en la Secretaría de Energía de nuestros días.

Tratando de demostrar su capacidad para influir en las decisiones del licenciado López Portillo, de Oteyza recomendaba al Presidente subir el precio de nuestro barril de petróleo, mientras que Díaz Serrano recomendaba mantenerlo. Cuando López Portillo decidió subir el precio del barril de petróleo, los árabes bajaron el costo de su barril de petróleo y México perdió grandes ingresos por concepto de hidrocarburos (que entonces éramos absolutamente dependientes de ellos) y se generó la crisis de 1981 – 1982.

Y hoy vemos otra vez a otro “hombre de confianza” recomendando hacer toda una carambola de 8 bandas… ¡pero en contra! Hacia dentro del país y hacia afuera, especialmente con nuestro poderoso vecino y principal socio comercial.

El Presidente creo que hizo bien en defenderse, estemos de acuerdo o no con sus argumentos, pero creo que es preferible que salga inmediatamente al paso de la ola de críticas, a que deje transcurrir el tiempo sin contestar y permitiendo que esa ola se convierta en un tsunami.

Pero con el mismo azoro que nos enteramos de esta noticia, encontramos un Andrés Manuel
López Obrador ¡sensato! Y ahora si teniendo la razón al decir que si invitamos a los candidatos presidenciales de Estados Unidos es tanto como abrirle la puerta a nuestros vecinos para participar en nuestros procesos electorales más abiertamente.

Me imaginé a Hillary Clinton Presidenta de Estados Unidos en 2018 invitando a tomarse un cafecito a la Casa Blanca a Margarita Zavala, por ejemplo, nomás para platicar sobre la relación bilateral. Quizás algo equiparable a lo que en Derecho Internacional llaman “principio de reciprocidad”.

Es bueno ser pragmático, pero no tanto. Todavía hay límites que no se deben pasar y principios que no se deben olvidar. Máxime en estos tiempos en que está a la vista que el ejercicio del poder público está más expuesto que nunca a los sentimientos y emociones que bullen en esa turba enardecida que son las redes sociales.

Nadie está para sesudos análisis de las razones de Estado o del frío cálculo político. Todo hoy en día es percepción. Y no sé dónde hay que vivir para no darse cuenta que el horno no está para bollos.

Hoy Luis Videgaray ya no está. Las cosas tendrán que ir asentándose, hasta donde se pueda, poco a poco.

Lo que debe quedar claro de ahora en adelante, es que México no es un país que esté para jugárselo en ningún lance de audacia para ver si le sale su jugada política a nadie. No porque la popularidad del Presidente sea baja, pues “que tanto es otro tantito”. No por favor. Esto es serio.