Centralizar policía y servicios de inteligencia

Dr. Armando Rojano Uscanga

El atentado islamista del 19 de diciembre, contra el mercado navideño de Berlín, además de 12 muertos y medio centenar de heridos, ha dejado un motivo para que Alemania reflexione sobre las carencias de su modelo de seguridad. El ministro del Interior, Thomas de Maizière, ha presentado una ambiciosa reestructuración de las policías y servicios secretos, caracterizados, como toda la Administración del país, por el federalismo.

La propuesta consiste en centralizar policía y servicios de inteligencia, altera su modelo federal y choca con la oposición generalizada, y pese al apoyo de la canciller, Angela Merkel, es improbable que esta propuesta centralizadora salga adelante. Deja, eso sí, la semilla sobre la que levantar futuras reformas. De Maizière propone un “nuevo orden” en el que el Gobierno federal asuma competencias de seguridad en manos de los Estados, para aumentar la eficacia en la lucha contra el terrorismo, el control de la inmigración y los ciberataques. Y la receta para ello es más centralismo. Considera el ministro que el federalismo refuerza al Estado y logra cercanía, pero la seguridad en Alemania debe ser dirigida por el Gobierno federal.

Este nuevo plan llega tras los errores que permitieron que Anis Amri, un islamista del que la policía conocía su peligrosidad y que además debía haber sido expulsado del país, arrollara con un camión un mercado en el corazón del Berlín occidental. La propuesta, aunque moderada en comparación con la de otros países que han sufrido la furia yihadista, toca una fibra sensible en Alemania, que lleva el federalismo hasta sus últimas consecuencias. Hasta el punto de que cada uno de sus 16 länder cuenta con sus propios servicios de inteligencia para el interior. Incluso una ciudad-Estado como Bremen, con tan solo 500.000 habitantes, cuenta con uno. Es este un ejemplo de lo que quiere cambiar De Maizière.