El último “norte” que acaba de azotar las costas de Veracruz desde el día sábado siete del presente mes de enero y apenas va de salida y que con motivo de la fuerza con la que entraron las rachas de dicho meteoro y las bajas temperaturas que ha dejado, nos debe mover a la reflexión sobre los cuidados que debemos llevar a cabo a fin de evitar a toda costa las enfermedades de las vías respiratorias, pues en ocasiones las personas no se abrigan bien o permiten que niños y ancianos tampoco lo hagan y esto es ocasión de tremendos impactos en la salud, principalmente en el aparato respiratorio. En el presente incluso vemos cómo una buena parte de la población está presentando tos persistente y continuos resfriados, que de no cuidarse debidamente estas enfermedades se podría llegar a situaciones de mayor cuidado. Más aún con los menores y los integrantes de la Tercera Edad. Por lo que se hace necesario acudir con el médico familiar o el otorrino correspondiente a fin de que proporcione el tratamiento a seguir evitando con esto el agravamiento de las enfermedades de las vías respiratorias.

También se hace imperativo que quienes transiten por las carreteras, sobre todo en las zonas montañosas tomen las precauciones del caso al atravesar las zonas que son susceptibles de ser invadidas por bancos de niebla en esta temporada de fríos a fin de evitar accidentes, los cuales desafortunadamente son fatales en la mayoría de las ocasiones para los que se ven involucrados en ellos, toda vez que por la pésima visibilidad que prevalece cuando la neblina es espesa se causan colisiones colectivas, mejor conocidas coloquialmente como “carambolas”. Como también en las zonas montañosas en cuestión se observan precipitaciones pluviales constantes con este tipo de temperaturas y el suelo de las montañas o cerros aledaños a las carreteras se reblandece y con ello se logran formar aludes que en su caída no sólo arrastran lodo, sino grandes pedruscos que pueden ser ocasión también de muy lamentables siniestros. Por lo que se hace muy importante tomar las medidas de precaución necesarias a fin de evitar todo tipo de contingencias y llegar sanos y salvos al punto de destino.

Debemos insistir también en que en función a las muy bajas temperaturas, en los sitios montañosos los habitantes proceden a calentar las casas con sistemas muy rudimentarios de calefacción, como anafres o braceros, los cuales incuestionablemente no cuentan con un sistema de expulsión de los gases nocivos que se generan con la combustión del material a partir del cual se obtiene el calentamiento del medio ambiente y desafortunadamente el humo producto de la acción de la quema del material es la causa en muchas ocasiones de que familias enteras terminen ahogadas. En función a que es durante la noche cuando dejan el fuego más prolongado y como por lo regular son gases inodoros la gente dentro de la habitación no se da cuenta de la presencia de estos gases, los cuales continúan inhalando durante el periodo en que están dormidos para no volverse a levantar más. Por lo que se hace necesario los habitantes de estas zonas acudan a las oficinas de Protección Civil de cualquiera de los tres niveles de gobierno a recibir la orientación adecuada para la debida construcción de un sistema rudimentario de calefacción pero que cuente con la salida para los gases tóxicos que se pueden inhalar cuando no son debidamente construidos.