(Mariano Velasco Hernández/El Dictamen)

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*Afirmó Marco Antonio Moncayo Parra

*Los niveles de gobierno deben apretarse el cinturón

Si tanto se ha dicho desde el gobierno que los 7 pesos que se aumentaron al salario mínimo es un hecho histórico en la historia laboral del país, que desde hace cuarenta años no se había fortalecido tanto el poder adquisitivo de los trabajadores y que alcanza para que una familia de tres o cuatro miembros viva dignamente; entonces que a funcionarios públicos de alto nivel no se les disminuya un 10 por ciento sus sueldos, como se ha anunciado, que sea del 70 por ciento, que aún así ganarán “una millonada” en comparación con los de menores percepciones económicas.

Lo anterior lo afirmó el presidente del Movimiento Renovador Democrático, A.C. (MRD), Marco Antonio Moncayo Parra, quien destaca que si realmente se quiere demostrar al pueblo de la austeridad en los tres niveles de gobierno, de “apretarse el cinturón”, que también se les retiren beneficios como los vales de gasolina por 10 mil pesos, gastos médicos mayores y otros privilegios; que cuando se enfermen, al igual que sus familiares, vayan al Seguro Social o al ISSSTE.

El luchador social también está por la disminución de las aportaciones de recursos públicos a los partidos políticos, porque es mucho dinero  que podría destinarse a atender necesidades de la sociedad. Lo ideal, dijo Moncayo Parra, es que no reciban ni un peso, para que en campañas políticas no se gasten parte de nuestros impuestos, “este es el clamor popular”.

Subieron los precios de las gasolinas, del gas doméstico, de la luz, lo que ya se refleja en el encarecimiento de la canasta básica; el aumento de 7 pesos al salario mínimo ya está pulverizado; el kilogramo de tortillas no se incrementó en 5 centavos, que sería el máximo, como lo aseguran desde el gobierno. Todo está más caro que en diciembre y aunque no quieran aceptarlo, para el pueblo es por el gasolinazo, aunque también tiene que ver el encarecimiento del dólar.

El presidente del MRD, al reflexionar sobre los cargos público, dijo que si no todos, sí muchos, deberían de ser honoríficos, que para quienes los desempeñen represente un honor servir a la sociedad y no el camino para enriquecerse. Hay ejemplos, como en Finlandia, que quienes están en el gobierno viven como cualquier ciudadano y no cobran por el cargo que desempeñan.