(El Dictamen/Agencias)

POLI

El barrio de Molenbeek, clasificado como un importante semillero del terrorismo islámico, pasó 24 horas sin el resguardo policíaco habitual.

Los agentes miembros de la unidad de intervención policíaca en la región de Bruselas-Oeste, zona en la que se encuentra el vecindario de Molenbeek, se ausentaron el viernes pasado en protesta por el incumplimiento de las promesas emitidas por el gobierno local y federal.

Están molestos por la sobrecarga de trabajo generada a partir de la alerta terrorista emitida, primero tras los ataques en París del 13 de noviembre de 2015, y reforzada luego de los ataques terroristas coordinados del pasado 22 de marzo en el aeropuerto internacional de Zaventem y el Metro Maalbeek.

Afirman que no han llegado los refuerzos prometidos, a pesar de que la prevención del extremismo es una prioridad nacional.

Por ello, los agentes de esta unidad policíaca, compuesta por 25 oficiales por cada turno, se declararon colectivamente “enfermos”.

Kris Verstraeten, agente en Molenbeek y representante del sindicato de policías, afirma que la acción fue espontánea y respondió a la falta de respuesta. Sostiene que la demanda se planteó sin éxito en varias ocasiones a las autoridades correspondientes.

En concreto, sostuvo, faltan 40 agentes para cubrir las tareas de la unidad especial de intervención, la cual tiene entre otras funciones, responder a las llamadas de emergencia las 24 horas del día y apoyar a la policía de barrio ante imprevistos, incluyendo operativos antiterroristas.

El comisario de la zona de Bruselas-Oeste, Johan De Becker, declara apoyar las demandas de sus colegas, pero no el método. “Las personas no deben ser rehenes de un problema interno de la policía”, sostuvo.

El portavoz de los agentes, Julie Mampuy, informa que se solicitó el apoyo de agentes de los distritos vecinos, para no comprometer la seguridad del departamento afectado por la acción de inconformidad.

Desde los ataques en París y Bruselas, Molenbeek figura en el centro de la lucha contra el terrorismo y la radicalización, pues fue aquí en donde se diseñaron los ataques extremistas, que en conjunto se cobraron la vida de 162 personas y dejó más de 660 heridos.

Para contener la amenaza, las autoridades han destinado 39 millones de euros adicionales al presupuesto policíaco inicial.

Hasta el 27 de diciembre pasado los arrestos en el barrio ascendían a 78 sospechosos por drogas, posesión de armas, financiamiento y apoyo terrorista. Los expertos han denunciado que en la zona ha prevalecido la represión, en lugar de la prevención.