Ahora y Aquí

Todos contra la "Pedagogía Tóxica"

Viernes 17 febrero 2017, 8:43:11 am

“Los cuatro elementos del “Art Thinking”

Dr. Armando Rojano Uscanga

La moda educativa que viene es el combate a la “Pedagogía Tóxica”, que se anuncia como una nueva metodología para activar el deseo de aprender, que promueven dos docentes de universidades públicas de España, asegurando que crean una nueva metodología para activar el deseo de aprender.

Se inspiran en el pedagogo británico Ken Robinson que dicen que cimbró las bases del sistema educativo en 2006, con su charla TED “Las escuelas matan la creatividad”, con más de 43 millones de visitas. Robinson afirma que los colegios son el primer freno que encuentran los niños y alerta sobre los programas educativos que privilegian materias como las matemáticas y arrinconan las artísticas como la música o el dibujo con el pretexto de que no son útiles para encontrar un empleo. Las profesoras María Acaso y Clara Megías dicen haber interpretado el mensaje de Robinson, elaborando el método llamado Art Thinking, en base a los descubrimientos de la neuroeducación, que estudia cómo aprende el cerebro, llegando a la conclusión de que el aprendizaje se produce cuando se enciende una emoción y se despierta la curiosidad del estudiante.

Su metodología se basa en los procesos de creación de arte, y en una investigación que data de 2011, cuyos resultados se publicarán en el libro “Art Thinking. Transformar la educación a través de las artes”, que asegura que en la pedagogía tradicional el esfuerzo está asociado al dolor, al malestar, y que la idea de adquirir conocimiento tiene que ver con la ansiedad, el miedo o la evaluación. Su propuesta es incorporar el arte en la educación para generar placer y de esa forma conseguir que el esfuerzo y la constancia aparezcan de forma automática. Según ellas, los profesores pueden emplear esta metodología para impartir cualquier asignatura. Su metodología se basa en cuatro elementos clave: un tipo de pensamiento diferente al pensamiento lógico al que han llamado pensamiento divergente; una experiencia estética basada en el placer; una redefinición de la pedagogía para empezar a entenderla como una herramienta de producción tanto para profesores como para alumnos y una forma de aprendizaje basada en los proyectos y el trabajo colaborativo.