Lic. Luis Humberto Tejeda Taibo

Síndrome de Hubris.-Las personas que tienen esta enfermedad, generalmente se sienten capaces en su imaginación fecunda de realizar grandes tareas, manifiestan saberlo todo y creen obedecer un mandato superior que les destina a una misión específica.

El médico y político británico David Owen identificó este síndrome, la palabra Hubris proviene del griego Hybris y refiere a la descripción en la cual un personaje se comporta con soberbia y arrogancia al estar en puesto público o de poder ciudadano con una exagerada autoconfianza que lo lleva a despreciar a otras personas y actuar en contra del sentido común, hablando, declarando y actuando de manera protagónica e histriónica, sintiéndose mesías, víctima o actor principal en de un drama social, para los griegos este tipo de políticos eran unos viles abusadores, traidores de la voluntad ciudadana y su actuar era deshonroso y censurable, es la mezcla según Owen de Narcisismo y Bipolaridad y la cura y simple y llanamente la pérdida del Poder.

Este tipo de personajes en política no tienen partidos, ideologías, o lealtades hacia nadie, salvo hacia ellos mismos, su interés no es resolver un problema o solucionar una dificultad sino más bien volverse protagónicos y criticar sin ton ni son, no aportando más que escándalo, escarnio y exceso de ruido mediático. Las instituciones políticas y más en un país como México creen tener en ellos un garbanzo de oro, un luchador social en embrión a quien podrá moldear a obra y gracia, semejanza y ejemplo, por ello lo empujan, lo lanzan a la palestra político electoral pero muy tarde se dan cuenta que sus hijos putativos en realidad luego se volverán sus más férreos enemigos, pues el enfermo del Síndrome de Hubris se siente poseedor de la verdad absoluta y total, su amoralidad les permite actuar camaleónicamente observando públicamente una defensa férrea de virtudes que privadamente desdeñan y contravienen, tales como los conceptos universales de bien, de mal, de servicio público, de respeto por la ley o la autoridad o incluso despreciando la propia integración y núcleo familiar, por supuesto ni qué hablar de lealtad o agradecimiento hacia nadie o nada.

Así las cosas estimados amigos, amigas lectores tengamos siempre cuidado en este tipo de conductas y actitudes de los que pretenden ganarse nuestra confianza para sacar fama pública o encumbrarse en el poder, hay muchos lobos vestidos con piel de oveja, muchos culpables disfrazados con ropajes de santidad o victimización.

La política requiere vocación, una mezcla de experiencia e innovación, una gran vocación de servir y una intachable conducta personal, en lo social, lo público y lo personal, no es tema de oportunistas o arribistas, soberbios que improvisados lo único que generan es conflicto y escándalo.

Atentamente
Lic. Luis Humberto Tejeda Taibo
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