Agencias/El Dictamen

A lo largo de la historia la literatura ha sido censurada por diversos motivos, y esa ha sido la razón por la que algunas obras no han llegado a determinados países. Tal es el ejemplo de Lolita, de Nabokov o las obras del Marqués de Sade.

Los libros de texto, teniendo como fin la educación escolar, rara vez han causado revuelo, aunque no por ello se han salvado.

En Uruguay sucedió la última controversia, cuando la publicación de la profesora Silvana Pera comparó la ideología comunista con el estilo de vida de Los Pitufos.

“¿Conoces a Los Pitufos? Son una comunidad que vive en una aldea. Todos tienen acceso a la vivienda. Nadie pasa hambre”, explica el libro. Esa concepción causó la molestia de la oposición uruguaya, quien pidió explicaciones a la ministra de Educación y Cultura.

Hace unos días, en la India, se dio a conocer la información de un peculiar libro escolar que daba instrucciones de cómo sofocar a un gato. Esto tenía como fin un experimento sobre los seres vivos y el aire que necesitan para respirar.

Nuestro Mundo Verde es un libro de ciencias para niños de 9 años. El primer capítulo lleva por título: “Las cosas vivas respiran”.

De vuelta en el continente americano, en Estados Unidos crearon un proyecto de libro de texto tiulado Mexican-American Heritage (Herencia mexicano-estadounidense).

El libro texano proponía que los mexicanos eran flojos, poco emprendedores y hasta vagos. Sylvester Turner, alcalde de Houston, calificó la obra como “impulsor de una agenda ideológica” y “diseminador de inexactitudes, estereotipos y errores”.

La sexualidad es uno de los temas que ha causado polémica en la realización de libros de texto. En 2009, la Secretaría de Educación de Guanajuato anunció el retiro de los libros de Biología que suprimía las imágenes de los órganos sexuales y soportaba la educación sexual en conceptos moralistas.

La publicación también aseguraba que la píldora del día siguiente causa cáncer que la masturbación es un placer egoísta y que la virginidad es un tesoro.

En junio del año pasado, la Unión Nacional de Padres de Familia, exigió a la SEP y al gobierno federal que los nuevos libros de texto y planes de estudio no contengan “ideologías de género”.

Con esta medida el colectivo buscaba que no se reconociera la diversidad sexual más allá de las uniones entre hombres y mujeres con el fin de no “confundir” a los niños”.