Ahora y Aquí

Crece la demanda de aceite de Palma

Jueves 20 abril 2017, 8:49:23 am

Su consumo se multiplica por 11 desde el 2000

Dr. Armando Rojano Uscanga

El aceite de palma está presente en la panadería industrial, pasteles, cremas, margarinas, papas fritas, productos de cacao, aperitivos salados y hasta en champús, y su consumo no para de crecer. Si en el año 2000 Europa apenas consumía 271.000 toneladas de esta grasa, el pasado ejercicio sobrepasó los tres millones, lo que supone 11 veces más en sólo 16 años. A pesar de su alto contenido en grasas saturadas -tiene un 50% frente al 18% que hay en el aceite de oliva o el 12% que contiene el de girasol- y de que son muchos los estudios científicos que han demostrado que su ingesta influye de forma negativa en el aumento del colesterol en sangre, duplicando así el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, el aceite de palma se ha convertido en uno de los productos estrella de la industria alimentaria gracias a su bajo costo.

Su éxito es internacional, pero la Unión Europea lidera el consumo per cápita con 60 kilos por habitante y año, por delante de Estados Unidos y de los países asiáticos, los siguientes en el ranking. En Indonesia, uno de los principales productores mundiales, el consumo es mucho menor, casi la mitad que en la UE, de solo 33 kilos al año por habitante y en China apenas llega a los 25.

El 46% del aceite de palma que se utiliza va a parar al biodiesel, mientras que el 54% acaba en cosméticos -como cremas hidratantes, jabones o champús- y en productos de alimentación, para cuya fabricación es refinado, calentándolo a altas temperaturas y eliminando así los antioxidantes y vitaminas que sí tiene en su estado natural, cuando está crudo. El problema está en el proceso de refinado al que se le somete para usar en la industria alimentaria. Al calentarlo a temperaturas de entre 250 y 270 grados se elimina su olor, su sabor y su color rojizo, lo que resulta muy atractivo para la industria. Sin embargo, esas altas temperaturas eliminan la vitamina E, que lleva en sus tocotrienoles y tocofenoles, y la vitamina A presente en sus alfa y beta carotenos. Las organizaciones de consumidores advierten que al ser un aceite rico en grasas saturadas, está lejos de ser una alternativa idónea desde el punto de vista del equilibrio nutricional, por lo que se aconseja no abusar de él, recomendando su sustitución por aceites de oliva o girasol, más saludables.