Como incuestionablemente es de todos sabido, sobre todo por las altas temperaturas experimentadas en estos últimos días, estamos en plenos inicios del recrudecimiento del calor en buena parte del territorio nacional y sin duda alguna en nuestra entidad y zona metropolitana de Veracruz. Por lo tanto se debe de tener todo el cuidado debido con los llamados “golpes de calor”, que no es otra cosa que la exposición directa y por más tiempo del adecuado a los rayos solares, lo cual, también es del conocimiento general lo dañino que resulta y las consecuencias negativas de tal exposición para la salud de quien tiene el infortunio de exponerse a tales “golpes”.

Se considera golpe de calor cuando la temperatura corporal rebasa los cuarenta grados centígrados. En la hipertermia (aumento de la temperatura del cuerpo por encima de lo normal) el punto de ajuste hipotalámico no cambia, pero la temperatura corporal sube superando los mecanismos de regulación de temperatura. Como consecuencia de esto se produce el llamado golpe de calor.

Independientemente de cuando se produzca un golpe de calor lo mejor es llevar a la persona afectada cuando antes a un centro de salud a fin de que reciba atención profesional por la delicadeza de la situación, lo mejor es evitar exponerse a los rayos solares en los horarios en que se encuentran más intensos, debiéndose evitar también en estos lapsos la realización de ejercicios físicos, sobre todo los llamados de alto impacto, pues con facilidad se podría caer también en situaciones físicas extremas como lo es el golpe de calor.

Lo ideal es evitar los rayos solares en las horas cuando éstos están en tremenda intensidad, que por lo regular es entre las nueve de la mañana y las cinco de la tarde, mantener el cuerpo bien hidratado ingiriendo agua natural, lo cual permite al organismo, no sólo limpiarse debidamente y en forma normal, sino mantener también la temperatura adecuada. Se deben usar ropas holgadas que permitan la circulación del aire por la piel, entrando en contacto con la piel, debiendo ser de fibras naturales, como el algodón o el lino para facilitar la transpiración del cuerpo a fin de que esto ayude a evitar una variación brusca de la temperatura corporal.

Se deben utilizar también sombreros de ala ancha y de fibras naturales, a fin de proteger, proporcionándoles sombra y mantenerlas protegidas del sol a zonas delicadas de nuestra anatomía como lo es la cara, ojos, oído externos, así como la cabeza. Debiéndose prestar más atención a los ancianos y a los menores, en virtud de que por la sintomatología de los golpes de calor, se puede caer en la inconciencia y por lo tanto se requiere de tenerlos a la vista, pues las personas de mediana edad por lo regular siempre están con otras personas o tienen tiempo de manifestar hasta verbalmente alguna sintomatología y en el caso de los ancianos y los niños, como luego dormitan seguido puede pasar desapercibida la crisis.