El chango sin ton ni son arremetió contra la tribuna que le observaba sus changadas, algo no le ha de haber parecido, o simplemente se sintió muy expuesto o a la mera hora quien sabe que le provocó hacer esto.

Y qué tino, ya que el pedazo de porquería aterrizó exactamente en la nariz de una pobre abuelita que confundida por lo ocurrido, no pudo más que contemplar el marrón objeto sobre su cara.

El simio quedó bastante satisfecho con su fechoría y no dudamos que alguien más cayera víctima de sus arrebatos intestinales.

Pues ya saben, cada vez que vayan a un zoológico y visiten el recinto de los chimpancés traigan una máscara para evitar ser rociados por las gracias de estos animales.

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FUENTE: YOUTUBE/Sopitas.com