Lic. Guillermo Ingram

Es el título de una película española, según esto basada en un hecho real, en donde un hombre (Javier Bardem), de un clavado que se avienta en el mar, en España, estando la marea baja sufre un fuerte golpe en la cabeza, lastimándose la columna y afectándose la médula espinal y queda parapléjico y como pudiendo mover solamente la cabeza y el resto del cuerpo queda inerme, así vivió por más de 20 años, habiendo buscado siempre el que le permitieran una muerte asistida, pues para él vivir así no tenía sentido. Luchó interminablemente porque la justicia española le permitiera una muerte asistida porque él no podía siquiera matarse, pero siempre le fue negada la petición y como según esto, lo único que hacía era entablar pláticas a través de su computadora la cual manejaba con un pedazo de madera alargada que movía con la boca desde la cama. Pudo así entablar amistad con una muchacha, la cual al parecer se hizo su novia por este medio y lo logró finalmente ayudar a morir. La joven mujer fue llevada a juicio pero jamás pudieron probarle que ella lo había asistido, finalmente, cuando el delito del que la acusaban pero nunca pudieron probarle nada, prescribió, ella declaró entonces que sí lo había ayudado a matarse con una sobredosis de anestésico.

DE ESOS HAY SIN FIN DE CASOS POR TODO EL MUNDO

Ayer, con la magia del Internet, estaba leyendo las noticias del diario español “Vanguardia” y vi sobre un caso similar, pero aquí se trata de un hombre que tiene solamente movimiento en la cabeza con motivo de haber desarrollado una enfermedad degenerativa que lo va a ir matando poco a poco hasta paralizarle todo tipo de acción en el cuerpo y él pide que le den también muerte asistida, pues para poder aguantar los dolores que incluso le provoca la enfermedad en todo el cuerpo le tienen que aplicar morfina cada cuatro horas. Pero, los tribunales le niegan también el derecho a que le quiten la vida a través de una sobredosis de sedantes. Y el pobre tipo, de escasos 50 años, que había llevado hasta hace dos años una vida muy activa en televisión, hoy yace postrado en una cama esperando a que la enfermedad acabe con él porque no tiene cura.

MÉXICO NO ES LA EXCEPCIÓN, PORQUE LOS LEGISLADORES Y NADA SON LO MISMO

Y obviamente no es sólo España en donde se dan estos casos, creo en todo el mundo, aunque, en algunos países de Europa ya se permite la muerte asistida en caso de situaciones irreversibles e incurables, como podría serlo un cáncer terminal y creo en el Estado de California, en los EUA.

En México el drama de los enfermos terminales es prácticamente el pan nuestro de cada día, por lo que nuestros muy H… legisladores deberían de legislar leyes realmente trascendentes que ayuden a la población, como sería el caso de permitirse la eutanasia o “muerte pía”, cuando no haya más que hacer y el paciente además o sus familiares, en caso de que el desahuciado ni siquiera pueda ya hablar, así lo soliciten. Y andarnos dejando de una vez de “valores humanos” o “cristianos”, cuando que lo que hay que hacer es impedir que la persona sin posibilidades de cura alguna siga viviendo en un auténtico infierno de dolor o desesperación. Amén de que los mismos pacientes están conscientes, no solo de su mal incurable y de su dolor, sino también de los enormes gastos que les están ocasionado a su familia amén de toda la problemática generada por ellos y eso les hace sentirse peor.

SON TAN IGNORANTES QUE PARA ELLOS “MORAL” ES UN ÁRBOL QUE DA MORAS

Pero, ahí tenemos que nuestros súper H… legisladores generan una bola de leyes a cual más torpe e intrascendente, como esa del “combate a la corrupción”, cuando en los hechos lo que menos hacen es combatirla. Y en cambio crear una para permitir la “muerte asistida” ¡No!, “porque va en contra de la ética y la moral” ¡Por favor! Que cuando lo único que está probado que lo que menos tienen nuestros egregios representantes en el poder legislativo (federal y locales) es el menor conocimiento de lo que es la “ÉTICA” y respecto a la “MORAL”, al igual que Gonzalo. N. Santos, ex gobernador de San Luis Potosí (que al parecer de él se la fusiló posteriormente Rubén Figueroa, ex gobernador de Guerrero), han de considerar que “la “moral” es un árbol que tiene moras”.

En fin, urge una ley para permitir la muerte asistida o eutanasia cuando el paciente esté ya desahuciado.

A MÍ QUE NO ME CONECTEN A NADA ¡QUE ME DEJEN PARTIR!

Por lo pronto ya les he dicho a todos mis cuates, pero sobre todo a mi flota de médicos que llegado el momento a mí no me conecten a ¡Nada!, que se me deje partir en cuando llegue el momento del viaje sin retorno, que en lo absoluto se me dé vida artificial. Y, como dijera mi “tío” Mauricio González de la Garza, si alguien sabe de qué en su momento esté yo conectado a un sinfín de tubos y mangueras, autorizo al que sea a que vaya y me desconecte, si es que aún no se legisla nada para “bien morir”.

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