¡UNA PRUEBA MÁS!
Por: Francisco Martín Moreno

El domingo 4 de junio se llevarán a cabo comicios en diferentes entidades federativas para elegir al Jefe del Ejecutivo local, entre otras autoridades más. Por su importancia política destaca, sin duda alguna, el proceso electoral en el Estado de México. Todo parece indicar que las acusaciones entre los contendientes relativas al uso indebido de recursos, actos anticipados de campaña, comisión de diversos fraudes electorales, además de la intervención del gobierno federal y del local, en el caso concreto del tricolor, habrán de conducir a los tribunales electorales para que éstos, y no los mexiquenses, determinen finalmente la identidad del ganador. Salvo el PRD y el PT las denuncias por corrupción se lanzan como proyectiles atómicos de una trinchera a la otra para descalificar a los respectivos contrincantes. Queda así evidenciado que se pondrán nuevamente a prueba las instituciones de la República.

En el contexto de este complejo entuerto destaca la posición asumida por López Obrador, quien la semana pasada, cuestionado por José Cárdenas en su noticiero, el más escuchado por las tardes en el país y en algunas ciudades de los Estados Unidos, se negó a contestar la siguiente pregunta: ¿si pierde MORENA reconocerás la derrota electoral? El tabasqueño iracundo por el certero cuestionamiento del destacado periodista, simple y sencillamente se dedicó a agredirlo y a evadir en todo momento la respuesta a la que estaba obligado. La entrevista no pudo haber concluido en peores términos. No quiso contestar lo que haría civilizadamente si su partido, o sea él mismo, volvía a perder las elecciones, tal y como aconteció cuando fue derrotado en el 2006 y en el 2012, según dictaminaron las autoridades federales. El mismo AMLO había sostenido que respetaría el resultado en las elecciones del Estado de México, siempre y cuando, fueran limpias, sólo que él y solamente él, declararía si estas serían limpias o no… ¿A qué atenernos con un político visceral, intransigente, huidizo, que se niega públicamente a reconocer el veredicto final de la autoridad? Nada debe sorprendernos dado que AMLO ya había declarado, años atrás, también encolerizado: “váyanse al diablo con sus instituciones.”

En el evento que MORENA perdiera por un margen inferior al 1% y no por una diferencia del 15 o el 20%, porcentaje que estimo absolutamente improbable, ¿veríamos de nueva cuenta a un rabioso López Obrador tal vez bloqueando ahora el Paseo Tollocan, la arteria que une a Toluca con la capital de la República, tal y como lo hizo, en su momento, con el paseo de la Reforma? En sus últimas comparecencias públicas hemos visto a un López Obrador iracundo, descompuesto y hasta agresivo en sus entrevistas, no sólo con José Cárdenas, sino con Carmen Aristegui, Ciro Gómez Leyva y Joaquín López Dóriga, entre otros tantos destacados comunicadores.

Si MORENA y Delfina, la marioneta de AMLO, (es claro que ella sola no hubiera llenado ni siquiera la Plaza Municipal de Texcoco), su nueva “Juanita”, perdieran por un estrecho margen electoral, volveríamos a ver de nueva cuenta a un AMLO desquiciado, iracundo, fuera de sus casillas, un energúmeno incapaz de aceptar una derrota e incapacitado para cruzarle el pecho a su candidata con la banda tricolor, tal y como él lo hizo al declararse “presidente legítimo”. México contaría así con una prueba más para ver a contraluz a quien pretende ser el presidente de los mexicanos en el 2018. ¡Un horror!