De acuerdo con la opinión de estudiosos y conocedores en la materia, los desórdenes depresivos van al alza no sólo en nuestro país, sino en el mundo entero, sobre todo en los llamados países industrializados. La depresión es un desorden mental común que afecta a personas de todas las edades y ya está considerada entre las tres primeras causas de problemas de salud y discapacidad a nivel internacional, esto último de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.

Hasta hace apenas unos años los problemas de depresión no se consideraban un mal del todo, incluso se hablaba de nostalgia, tristeza o de algún trastorno pasajero experimentado por las personas afectadas, pero que “pronto pasaría”, pero, ante el incremento de esta sintomatología en la población a nivel mundial, tal como se explica en renglones anteriores, ha pasado a ser una de tres causas de problemas de salud que incluso es motivo también del incremento de discapacidad, no sólo laboral, sino de la misma actividad cotidiana de los afectados.

Hoy, se recomienda esta situación sea tratada por expertos y conocedores en la materia, como serían los psicólogos y psiquiatras, en función a que deben ser especialistas en la conducta los que deben analizar esta afectación a fin de encontrar la raíz de la enfermedad y bajo ningún concepto serán personas desconocedoras del tema sino profesionales debidamente calificados los que traten esta sintomatología porque se debe de conocer del tema puesto que de lo contrario se expone la persona afectada a enfrentar problemas realmente críticos, que incluso está ya comprobado que en muchas ocasiones es tal el estado anímico que observan los pacientes que han llegado incluso a atentar en contra de sus vidas y en ocasiones lamentablemente han logrado el objetivo.

Por lo tanto, serán los expertos en la materia quienes deben de tratar esta enfermedad a fin de lograr encontrar el origen de la misma y en función a ellos seguir la terapia adecuada a fin de llevar de manera exitosa al paciente a erradicar esta terrible sintomatología cuyas consecuencias, como se explica en el párrafo anterior, de no acudir al personal debidamente calificado los resultados pueden ser funestos, pues es tal el estado anímico que las personas afectadas pueden experimentar, que el sentimiento de soledad, abandono, pero sobre todo de angustia, lo cual las lleva a considerar un absoluto desinterés en la misma existencia pudiendo tenerse resultados terribles. Pues por lo regular en la mayoría de los casos pueden los pacientes terminar con los analistas, quienes están capacitados y autorizados para prescribir ansiolíticos a fin de regular los estados de angustia que experimentan los afectados.

Hasta hace algunos años, quienes experimentaban la depresión evitaban llegar con el médico tratante a fin de eludir los señalamientos de que eran objeto por parte de la comunidad misma, la que llegaba incluso a calificarlos de locos o dementes, pero, en función al incremento de esta terrible sintomatología, la misma comunidad ahora está concientizada de que se trata de una afectación de tipo mental, que en ocasiones incluso tiene su origen en algún aspecto de tipo físico, pero por lo regular es mental y, desafortunadamente cualquiera puede ser objeto de tal animosidad.