En nuestro país ayer se conmemoró el Día del Maestro, lo cual no solo es de justicia, sino de una gran trascendencia el reconocer la figura del mentor, de esa persona encargada de formar a los futuros ciudadanos que no solo habitarán nuestro país, sino que en base a la preparación recibida estarán administrando la nación en un futuro cercano.

La figura del maestro es de una enorme importancia para todo el mundo, ellos son los encargados de llevar el saber a muchas generaciones, en sus manos está la formación de las naciones. Incuestionablemente de que en casa obtenemos siempre los principios fundamentales, así como la educación básica pero fundamental con la cual se proyectan finalmente al mundo los individuos, pero, es el profesor el que se encarga de transmitir el conocimiento, las herramientas intelectuales con las que el individuo se desarrollará y desarrollará para bien a la comunidad. El maestro es fundamental para la formación del alumno, pues cuando se cuenta con un buen maestro no hay materia que se haga difícil, incluso, todas las personas tenemos siempre el grato recuerdo de quien enseñara las primeras letras.

La historia misma nos da siempre muestras y ejemplos de la importancia de transmitir el buen saber a los alumnos, como sería indudablemente esa magnífica relación maestro alumno que hubo entre Aristóteles y Alejandro El Magno, considerando además la que en su momento hubo entre Sócrates y Platón, así como éste con el mismo Aristóteles.

Y, no obstante el día de ayer se festejaron a todos los maestros del país, en todos los niveles educativos, sin duda alguna los mentores son festejados por los alumnos todos los días, pues día a día en la convivencia con los profesores se dan relaciones no solo de amistad, sino de una identificación plena entre discípulos y educadores que hace al primero tener no solo respeto hacia la figura del enseñante, sino incluso la de cariño hacia aquel que prácticamente de la mano lleva al estudiantado en el camino de la enseñanza.

Precisamente con motivo de esta magnífica relación que siempre existe entre el alumnado y los docentes, es que prácticamente de manera diaria se festeja a estos últimos en las aulas mismas, en función al afecto que siempre se le tiene a estos auténticos apóstoles de la enseñanza, educación y formación del mejor activo de todas las naciones, la niñez y la juventud. Pues en manos de estos magníficos personajes, que son los educadores, que está la formación profesional de prácticamente toda la ciudadanía.

Por lo tanto, nos unimos al reconocimiento general y permanente del que son objeto los maestros en todo momento, en virtud a su fundamental papel de estar forjando con su enseñanza una mejor nación para la población en general de nuestro país. Pues ellos, como lo hemos venido señalando no solo en este espacio editorial, sino en otros más, son los que con su profesionalismo y entrega en la enseñanza y formación de mejores ciudadanos, contribuyen de manera definitiva al engrandecimiento de la patria en todos los órdenes.