Javier Herrera Borunda

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada por la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas durante la Reunión Cumbre del 25 de septiembre de 2015, y que entró en vigor el 1 de enero de 2016, tiene como principal reto Transformar al Mundo.

Establece textualmente: “Estamos resueltos a liberar a la humanidad de la tiranía de la pobreza y las privaciones, y a sanar y proteger nuestro planeta. Estamos decididos a tomar las medidas audaces y transformadoras que se necesitan urgentemente para reconducirlo por el camino de la sostenibilidad y la resiliencia”.

Esta resolución aprobada por el principal organismo internacional que reúne a 192 países en favor de la paz y la seguridad de los pueblos del mundo, sin duda, lleva implícito un esfuerzo mayúsculo por parte de las naciones signatarias. No se trata sólo de firmar sino de hacer el mayor esfuerzo posible por poner en marcha las políticas públicas necesarias para alcanzar los 17 Objetivos de Desarrollo Sustentable operacionalizados en 169 metas que deberán ser alcanzadas en el año 2030 y que incluyen el equilibrio entre las tres dimensiones del desarrollo sostenible: económico, social y ambiental, en una visión global e integral. Es indiscutible que el mayor reto de la humanidad sigue siendo actualmente el abatimiento de la pobreza y el hambre en el planeta, de ahí que las metas se interrelacionan entre sí y se manejan transversalmente. La Agenda incluye temas como la seguridad alimentaria; la garantía de una educación de calidad sin distinción de género, raza, creencias religiosas, ideologías o situación socio-económica; la protección y atención de la salud de todos y a todas las edades; la promoción de la paz y el acceso igualitario a la justicia; lograr la igualdad de género y la promoción  de un crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible que permita acceder a un trabajo digno para todos.

Siete de los 17 objetivos se relacionan con la esfera medioambiental. 1. Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos. 2. Proteger, promover y restablecer el uso sostenible de los ecosistemas terrestres y los ecosistemas interiores de agua dulce, en particular los bosques, los humedales, las montañas y las zonas áridas. 3.

Adoptar medidas urgentes y significativas para reducir la degradación de los hábitats naturales, detener la pérdida de biodiversidad, proteger las especies amenazadas y evitar su extinción. 4. Garantizar la disponibilidad, saneamiento y gestión sostenible del agua reduciendo sustantivamente los niveles de contaminación haciendo una práctica cotidiana el reciclado y la reutilización sin riesgos. 5. Garantizar el acceso e implementación de energías amigables y sostenibles con el medio ambiente. 6. Lograr que las ciudades reduzcan sensiblemente los niveles de contaminación y todos los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles, y 7. Conservar y utilizar los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible.

El pasado 26 de abril, el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, instaló el Consejo Nacional de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que representa la primera fase de la Plataforma Nacional de Seguimiento de los Objetivos de la Agenda, con lo cual se reafirma el compromiso de los tres poderes, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, del Estado Mexicano y los tres niveles de gobierno, federal, estatal y municipal, para transformar nuestra nación en beneficio de las actuales generaciones y las que están por venir.

La Agenda trasciende nuestras administraciones sexenales pero define una ruta con rumbo que debe verse reflejada en los planes de desarrollo que nuestro país diseñe hacia el 2030, fecha que pareciera lejana pero que se limita a tan sólo 13 años. Afortunadamente no partimos de cero, como bien afirmó el Presidente de la República: “los cinco ejes transversales del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 y las reformas estructurales que en unidad hemos alcanzado, nos ponen en el camino correcto para dar cumplimiento a la Agenda 2030”.

Este compromiso internacional asumido por México debe ser la pauta para transformar el rostro de nuestra Nación, un rostro que refleje nuestra esencia, en el que las desigualdades desaparezcan, en el que las oportunidades sean una realidad para todos, en el que la seguridad nos permita impulsar el desarrollo sostenible que demandamos.

Quienes militamos en el Partido Verde Ecologista de México y hemos elegido dedicarnos profesionalmente al servicio público a través de la política, aceptamos los grandes desafíos que tenemos por delante. Luchamos por un desarrollo sustentable que respete la riqueza de la biodiversidad y los ecosistemas de nuestro país porque el progreso económico, social y tecnológico debe producirse en armonía con la naturaleza; buscamos incidir en el diseño de políticas públicas que se orienten a la paz y la convivencia armónica entre todos los mexicanos, en base a un espíritu de solidaridad centrado en el abatimiento de la pobreza y el desarrollo equitativo de todos los mexicanos.

Miremos hacia el futuro con la esperanza de que tenemos la capacidad de heredar a nuestros hijos un mañana promisorio, y hagamos nuestra la convicción de que nuestro país es más grande que cualquier obstáculo que se pudiera presentar en su camino. Así lo demuestra nuestra historia.

herrera.Borunda@gmail.com