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( José Pérez de León y Cruces | Veracruz, Ver. ) Los tipos pintorescos del día de hoy son precisamente quienes, por ahí del año de 1888, fungían como empleados de Casa Zaldo Hnos. y Co. negociación fundada en 1857 por don Bruno Zaldo, español de origen y de enorme visión comercial que destacó en la esfera bancaria y en el mundo de comercio internacional. Pues bien, dicha casa se encontraba situada en lo que hasta hacia no muchos años atrás, había sido el Convento de los Dominicos, cuya construcción de techos altos y cúpulas favorecían que el calor no se sintiera mayormente dentro de sus instalaciones; su giro principal al inicio fue la venta de telas y ropa, mercancías que eran traídas del viejo continente y vendidas ahí. Las telas que se podían encontrar en la Casa Zaldo, eran de primerísima calidad yendo desde el más fino casimir hasta la mas coqueta seda adornada de encajes hechos a mano.
Pues bien, sus empleados eran ejemplo de pulcritud y orden. Siempre vestidos de casimir con pantalón y chaleco, camisa de finísimo lino de manga larga y con la mejor de sus sonrisas, atendían a los clientes solícitamente, mantenían la mercancía perfectamente almacenada y llevaban un control riguroso e infalible de sus cuentas; después de terminar su jornada, se organizaban para formar equipos de futbol, deporte que recién se conocía y practicaba, especialmente en las playas ante la falta de toda la parafernalia que hoy acompaña un encuentro de este tipo. Así, nuestros personajes de hoy con su labor cotidiana y esmerada sembraron la semilla de los posteriores comerciantes, al independizarse y fundar sus propios negocios, contribuyendo de esta forma, al desarrollo de la ciudad.