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( Nena de la Reguera | )
Quiero relatar lo que a mi me sucedió.. ¡sí! con las primeras líneas de la canción que cantaba Sonia López con la Sonora Santanera, quiero iniciar mi artículo, pues bien, el lunes pasado, regresando del cine, donde Carlos y yo fuimos a ver "el artista". que por cierto, está buenísima y claro que es merecedora de todos los premios que ganó, vengo a la oficina descalza como me encanta andar en casa- a querer apagar la computadora, y de repente ¡tras! me resbalo, me caigo y me doy un ramalazo bárbaro, resulta que el agua del garrafón se había salido del enfriador y allá voy a dar cuan larga soy. No podía levantarme, Carlos oyó mi grito, pero más, sintió cómo retumbó la casa (por aquello del peso) ¿está temblando? - dice que pensó - ¿resultado de todo esto? amanecí con un pie hinchado, el otro morado y como "Lupe vueltas" ¿se acuerdan de aquel comercial de Alka Seltzer que terminaba la mujer, muerta de cansancio de tanto bailar doliéndole todo su hermoso cuerpo? después, se tomaba dos de aquellas tabletas y se mejoraba. Pues igualita amanecí al otro día, pero sin tomármelas. ¿Cómo hacerme entender que ya tengo que aquietarme. Usar zapatos o sandalias en casa, prender luces, no correr, y comportarme de acuerdo a mi edad? el Dr. me recomendó ponerme hielo, estar descansada, tener las piernas en alto, no hacer movimientos bruscos etc. y a la mera hora, sencillamente, ¡no me acuerdo! ¡se me olvida! porque ya me siento mejor.
Sentirme vieja no se me da. Pero que me lo hagan sentirlo ¡sí! ¡siento horrible!
Recuerdo que estando una vez en el rancho de Carlos, éste me preguntó: ¿sabes montar? le contesté que no me subía a un caballo desde que tenía 13 años. Esto sucedió en el rancho de mi abuelo, que tenía allá por San Andrés, donde monté todo el sagrado día. Cuando me bajé, -y le seguía platicando- me sentía una charrita Pemex, toda cascorva. Por un buen tiempo, me sentía todavía arriba del equino. Muy espantada pensaba ¿me compondré? o ¿así me quedaré?.
Platicándole de mis recuerdos, y él ya sin hacerme caso (es disperso) oí que le gritaba al mozo. ¡Chita! tráete "a la abuela". ¿Quién es esa? le pregunté es una yegua que tengo que está bien vieja, chaparra, y mansa. ya casi ni se mueve, es que, mira, la verdad a tu edad ¡no creo que puedas subir la pierna para cabalgar otro que no sea esa pensé ¿qué hago? ¿lo escupo?, ¿que no? contesté muy ufana ¡claro que puedo! cuando en eso, veo que traen a la yegua más fea, más flaca, más ojerosa, más cansada, y más sin ilusiones, que yo jamás haya conocido. A poco tan mal me verá éste? conste que me lleva 12 años, pero él se siente un chiquillo, un chicuelo. Igual, hizo sentirme vieja el otro día que le comenté: oye Carlos, creo que tenemos que cambiar la escalera de la alberca ¿Por qué? pues porque ya no puedo salirme, ¿cómo te explico? me cuesta trabajo treparme y salir del agua, ¿que tal si le hacemos una escalera y le ponemos un barandal?, se quedó viéndome como si le hablara en japonés, ¿estás loca? no sé por qué me dices eso, yo sí puedo salirme perfectamente, ¿qué hago amigas? ¿vuelvo a escupirlo?
Nena de la Reguera
Asesora de Imagen
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